Este año no ha sido muy bueno para el grupo JLR Jaguar Land Rover. Al polémico rebranding de Jaguar, que los ha llevado a tener meses vendiendo casi cero unidades, se le ha sumado un grave problema a nivel informático, que los tiene sin producir unidades desde el 31 de agosto. Si bien tienen una fecha estimada para reanudar operaciones, no están seguros de lograrlo.
Lo que comenzó como un hackeo por adolescentes de sus sistemas informáticos, ha derivado en un problema enorme, en el que hasta el gobierno podría verse involucrado. La detención de sus procesos ha llegado al punto en que han debido retroceder 40 años y volver a funcionar con registros con papel y lápiz, ya que aún no logran recuperar los sistemas, con todos los problemas que esto les puede traer.

Cada día detenido significan entre 6.8 y 13.6 millones de dólares para el grupo, siendo que antes producían cerca de 1000 vehículos diariamente. Este largo período de tiempo está afectando también a los proveedores, quienes están pidiendo algún tipo de subsidio o beneficio, porque los riesgos de quiebras están a la vuelta de la esquina y ya algunos pequeños y medianos proveedores comenzaron a despedir gente, según han comentado a algunos medios como la BBC.
A pesar que el grupo JLR espera normalizar su funcionamiento el 1 de octubre, fuentes internas han dicho que esto se podría extender hasta incluso entrado noviembre. Esto lo han calificado como «simples rumores» desde la compañía, pero no sería primera vez que deben extender su plazo definido previamente.
