Stellantis ha anunciado el cierre de la histórica planta de Luton en el centro de Inglaterra, lo que significará poner en riesgo unos 1.100 puestos del complejo que abrió sus puertas en 1905 y que tiene una capacidad anual de 100 mil unidades. Actualmente, la usina produce el furgón Vivaro en versiones térmicas (bencina y diésel) y estaba pactado que en 2025 iniciara con la variante 100% eléctrica de la misma marca y otras del mismo grupo automotor (Peugeot, Citroën y Fiat). ¿Motivo tras el cierre? Nuevamente las reglas impuestas por el gobierno, en este caso británico, tendientes a acelerar la electrificación y que a la postre han asfixiado a la industria.

En las últimas semanas Stellantis había sostenido conversaciones con el sindicato Unite y finalmente ofreció mover a «cientos de operarios» a Ellesmere, su otra planta Vauxhall, donde a partir de los hechos se apunta concentrar la producción. Sin embargo, a través de un breve comunicado, el gremio dijo que la medida era «una completa bofetada» para sus asociados que trabajan en Luton. Agregó que «estamos dispuestos a apoyar a nuestros miembros en todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar que se mantenga la histórica fabricación de vehículos en Luton y pedimos al gobierno que haga lo mismo«.
Al anuncio del grupo Stellantis, el Secretario de Negocios, Energía y Estrategia Industrial del Reino Unido Jonathan Reynolds declaró que el gobierno consultaría cambios a las reglas de estímulos de autos electrificados, porque no están funcionando como se planeó. «Entiendo la gravedad y la urgencia de la situación«, dijo, y agregó que la decisión de cerrar la fábrica de furgones Vauxhall fue un «día difícil para Luton«. Eso sí, el político dijo que la meta de acabar con los motores diésel y gasolina para 2030 seguía en pie.

Por su parte, la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Automóviles (SMMT) advirtió que la débil demanda de vehículos eléctricos y el requisito de cumplir con las cuotas de ventas costarían a los fabricantes de automóviles 6 mil millones de libras solo en 2024, «con el potencial de impactos devastadores en la viabilidad comercial y los empleos«. Luton había comenzado la producción de vehículos comerciales en 1932 (que desde 2025 se moverá a Francia).
Esta situación podría ser solo la punta del iceberg para Reino Unido, uno de los principales productores automotrices de Europa. Nissan -que fabrica automóviles eléctricos en Sunderland- ha dicho que se está «socavando la justificación comercial de la fabricación de automóviles en el Reino Unido y la viabilidad de miles de puestos de trabajo y miles de millones de libras en inversiones«. Por su parte, Ford ya adelantó que eliminará 800 puestos de trabajo en el país en los próximos tres años, en parte por la baja demanda de los EVs.

¿Qué te parece esta noticia que golpea de lleno en el alma industrial de Inglaterra?
