Estados Unidos le cierra la puerta a Polestar: el problema no es el auto, es China

La marca sueca, controlada por el gigante chino Geely, no recibió autorización para vender nuevos modelos en Estados Unidos a partir de 2027.

por Nicolás Gerlach Parodi
Polestar

La tensión entre Estados Unidos y China vuelve a meterse de lleno en la industria automotriz. Esta vez el golpe lo recibe Polestar, una marca que nació ligada a Volvo, que se independizó hace nueve años y que hoy está bajo el control del gigante chino Geely. En el papel sigue siendo una firma sueca, con imagen europea y foco 100% eléctrico, pero para Washington el punto clave parece estar en otro lado: quién está detrás de la marca y qué tecnología llevan sus autos.

La Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio de Estados Unidos no autorizó a Polestar para seguir comercializando nuevos vehículos en ese mercado a partir del año-modelo 2027. La decisión se enmarca dentro del nuevo reglamento para vehículos conectados, que apunta a restringir modelos fabricados por empresas de propiedad china o rusa, o que utilicen ciertos componentes o software provenientes de esos países.

Estados Unidos ya no está mirando solo dónde se fabrica un auto. Ahora también importa quién lo controla, quién desarrolla su software y qué tan conectado está ese vehículo. Y en una industria donde los autos recopilan datos, reciben actualizaciones remotas y dependen cada vez más de sistemas digitales, la discusión dejó de ser únicamente comercial para entrar en el terreno de la seguridad nacional.

El caso de Polestar es llamativo porque no se trata de una marca china tradicional ni de un fabricante desconocido. Tiene origen sueco, una imagen muy ligada al diseño escandinavo y una gama enfocada exclusivamente en vehículos eléctricos. Sin embargo, su vínculo con Geely terminó pesando más que su historia o su posicionamiento.

La medida, eso sí, no significa que los Polestar desaparezcan de inmediato de Estados Unidos. La marca podrá seguir vendiendo el stock existente de los actuales Polestar 3 y Polestar 4, además de mantener el soporte a sus clientes a través de su red de servicio. El golpe apunta, principalmente, a los nuevos modelos que debían llegar desde el año-modelo 2027.

Uno de los puntos más curiosos es que ni siquiera fabricar en Estados Unidos fue suficiente para evitar la restricción. Actualmente, el Polestar 3 se produce en la planta de Volvo en Ridgeville, Carolina del Sur, donde también se ensambla el Volvo EX90. Aun así, Volvo sí recibió autorización para seguir operando en ese mercado, mientras que Polestar quedó fuera.

   

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