El Salar de Bonneville, en Estados Unidos, fue el escenario de una nueva hazaña. El piloto británico Andy Green estableció un nuevo record mundial de velocidad para un vehículo con motor de combustión alimentado por hidrógeno, tras promediar 406,320 mph, equivalentes a 653,9 km/h, al volante del JCB Hydromax.

La cifra no corresponde a la velocidad máxima registrada durante una pasada. De acuerdo con el reglamento de la FIA, Green debió recorrer una milla (1,6 km) cronometrada en ambos sentidos y completar las dos pruebas dentro de una hora.
En el primer recorrido, el Hydromax marcó 400,623 mph (644,7 km/h), mientras que en el regreso alcanzó 412,135 mph (663,3 km/h). El promedio entre ambos registros determinó la nueva marca, reduciendo la posible influencia del viento y otras condiciones del salar.

La Federación Internacional del Automóvil confirmó el resultado como un record mundial provisional, todavía sujeto a la ratificación de su comisión de records de velocidad terrestre. Oficiales de la FIA y del ACCUS (Automobile Competition Committee of the United States) supervisaron la inspección del vehículo, los procedimientos de seguridad y la medición independiente de los tiempos.
Un record construido paso a paso
La idea comenzó a materializarse en 2025 y demandó más de 150 mil horas de trabajo. Antes de viajar a Estados Unidos, el equipo completó un programa de pruebas en la base aérea en Inglaterra, donde el Hydromax llegó a 335 km/h y se ensayaron procedimientos de recarga, cambios de neumáticos y detenciones en boxes.

El siguiente paso fue participar en la Bonneville Speed Week (evento anual de carreras). Allí, el prototipo estableció primero un record de la Southern California Timing Association, tras promediar 368,347 mph (592,8 km/h). Con esos datos recopilados, JCB aumentó la potencia de los motores antes del intento definitivo fiscalizado por la FIA.
A diferencia de un vehículo eléctrico con pila de combustible, el Hydromax utiliza dos motores de combustión interna alimentados directamente por hidrógeno. Ambos están basados en propulsores de producción desarrollados por JCB para su maquinaria pesada y fueron fabricados en Foston, Inglaterra.

Cada unidad fue preparada para generar cerca de 800 Hp, alcanzando una potencia conjunta de 1.600 caballos. La fuerza se transmite a las cuatro ruedas mediante un sistema con dos transmisiones y embragues independientes.
El prototipo mide 9,75 metros de largo y posee cerca de un kilómetro de cableado. Sus pistones necesitan un litro de aceite refrigerante por segundo, mientras que los compresores de titanio de los turbos giran a más de 150.000 rpm.

El Hydromax superó ampliamente los 298,5 km/h establecidos en 2004 por el BMW H2R y también dejó atrás la referencia de 487,6 km/h conseguida por un vehículo con pila de combustible. Con ello, JCB sostiene que se convirtió en el vehículo impulsado por hidrógeno más rápido de la historia.
Andy Green ya sabía lo que era hacer historia en Bonneville. En 2006 condujo el JCB Dieselmax hasta los 563,4 km/h y, desde 1997, conserva el record absoluto de velocidad terrestre con los 1.227,9 km/h alcanzados en el ThrustSSC.
