La llegada en 2019 de la nueva generación del Defender, el célebre 4×4 inglés de Land Rover, gatilló entonces una serie de críticas entre los más ortodoxos del mundo todoterreno. Y es que claro, el tradicional estilo cuadriforme y más bien simple del modelo vino a ser reemplazado por un formato más premium y de configuración monocasco (la D7x). Eso al menos en las formas, porque los ingleses seguían enarbolando las banderas de un producto hecho para enfrentar obstáculos que solo los más rudos pueden permitirse. Lo cierto es que la ola alcanzó su punto máximo con el nacimiento del Ineos Grenadier, que se autoproclamó una especie de continuador del Defender original. Pero ahora JLR vuelve a la rudeza pura y dura, con un Defender hecho para el campo de batalla, que incluso aterriza en formato de pick-up.

Los nuevos modelos basados en el Defender L663 pertenecen a la Wolf Series II y son básicamente tres opciones para el campo de batalla: el Tactical Mobility Vehicle (TMV), el Mono-Tactical Mobility Vehicle (M‑TMV) y el Utility Vehicle (UV). Los modelos, tal como explica la firma, han sido desarrollados bajo la nueva Defender Defence Division y cumplen con el mandato del Ministerio de Defensa del Reino Unido. JLR pretende así ofrecerlo a organizaciones integrantes de la OTAN.
Las opciones mecánicas no han sido reveladas por el grupo inglés, pero sí Jaguar Land Rover hace el punto en que el Defender militar continúa un legado iniciado en 1949, cuando los 4×4 de la marca comenzaron a servir en las Fuerzas Armadas Británicas. El Defender Wolf Series II superó más de 62 mil pruebas de ingeniería durante su desarrollo, mientras que su chasis y arquitectura de carrocería fueron diseñados «para resistir eventos extremos«.
¿Qué te parece la vuelta a las trincheras del Defender, ahora en un cuerpo más civilizado?



