Volkswagen Polo GTi 2009: Pequeño pero impetuoso

por Don Ruta

El nuevo Polo GTi es una pequeña réplica del Golf GTi actual, sigue su estilo por cada rincón de su carrocería: la rejilla delantera tipo “nido de abeja” con marco rojo, llantas de similar diseño (16 pulgadas), alerón trasero y, en el caso del modelo que testeamos (gentileza de Maco), un color rojo intenso, característico del modelo Golf y que realza su similitud. Su precio supera los $ 10 millones.

Este toque deportivo le viene bien al Polo, se ha cuidado hasta el último detalle. Su motor es la conocida planta motriz turbo con intercooler de 1.8 litros que posee cinco válvulas por cilindro y cuatro cilindros, que ya hemos visto instalada en modelos de Audi como A4 1.8T y Volkswagen como Passat 1.8T y Bora 1.8T. Ofrece una potente entrega de par. Con sus 150 CV de potencia Volkswagen ha creado el Polo más potente de los últimos treinta años capaz de lograr una velocidad máxima de 216 km/h y de acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 8,2 segundos.

ADN GTI

Exteriormente es discreto, poco ostentoso, a pesar de su fuerte espíritu deportivo. No está recargado y huye de los grandes aditamentos exteriores. Su frontal muestra la típica rejilla del radiador que luce las siglas GTI. Los faros de doble óptica quedan enmarcados en negro, al igual que los faros antiniebla que están ubicados abajo, que lo hacen parecerse mucho a su hermano mayor. Además su chasis deportivo ha bajado 15 milímetros con respecto a la versión estándar. Unos faldones laterales subrayan el diseño dinámico del chasis.

En el interior también hay cambios respecto a un Polo normal. Los asientos delanteros son deportivos, de buena sujeción tanto para piernas como espalda. Caben cuatro adultos sin problemas. El ancho tanto adelante como atrás es bueno y el espacio para las piernas son normales, además la altura vertical es muy buena.

VW Polo GTi 2009 Retrotest Rutamotor-7

El volante tiene una insignia metálica (GTI) en el radio inferior y, al igual que el pomo del cambio y el del freno de mano, está forrado en cuero con costuras de color rojo. El rojo también se repite como elemento decorativo en parte de las correas de los cinturones de seguridad. Lleva pedales de aluminio.

Aparte de esos detalles estéticos, el habitáculo del Polo GTi es similar al a los otros modelos de la gama. Tiene una correcta postura de manejo con un asiento deportivo de múltiples regulaciones. Todo es manual y no hay elementos eléctricos para mover el asiento. Tiene tapiz de tela y no en cuero como su hermano mayor. Los mandos están accesibles, tanto como climatización y radio, pero llegó a nuestro país con una confuguración pobre (quizás para bajar su percio). La radio es muy pobre, poco atractiva y con un audio justo, algo que para el tipo de compradores de autos deportivos, es de vital importancia. Además llevó solo con un aire acondicionado manual y sin un sistema de calefacción “climatronic” como el Golf GTI, lo que hace ver la consola muy pobre.

El tablero trae grandes relojes de velocímetro y tacómetro (luz color azul), y un computador abordo muy básico, además de la falta de controles al volante para la radio. Las terminaciones son correctas, aunque el la versión que testamos (de 2.000 kms aproximadamente) tenía algunos crujidos de los plásticos, quizás motivado por la rigidez de la plataforma.

VW Polo GTi 2009 Retrotest Rutamotor-6

UN MISIL CONOCIDO

El propulsor elegido para dar vida al Polo GTi es un viejo conocido de la casa alemana. Se trata del 1.8 turboalimentado con 16 válvulas que han llevado multitud de modelos de Volkswagen y Audi en sus versiones de 150 y 180 CV. Todo un veterano al que todavía le queda mucho. Desarrolla 150 CV a 5.800 rpm y un par máximo de 220 Nm a 2.000 rpm. La caja de cambios es manual de cinco velocidades y su tacto es excelente, precisa y no da lugar a errores.

El alto cubicaje del propulsor unido al escaso peso (1.021 kilos) hace que a bajas revoluciones el Polo se mueva con soltura. A veces parece que la aguja del tacómetro esté poseída. Logra del 0 a 100 en 8,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 216 Km/h. Es un motor muy suave y progresivo, con un gran margen de uso. Sube con fuerza desde 2.000 hasta 6.000 rpm..

Ahora si prefiere al Polo GTI para el uso en ciudad le recomendamos tomarlo con calma. Es gastador y mejor ahorrar combustible para cuando lleguen las curvas. A altas revoluciones o carretera el sonido del motor es elevado y va algo revolucionado (casi a 3.800 rpm a 120 km/h). Además las imperfecciones del camino se dejan notar ya que la suspensión deportiva es dura y seca, sin llegar a ser incómoda para uso diario. Mantiene cierta capacidad para absorber las irregularidades de la carretera, por lo que no hace del Polo GTI un auto incómodo. Contiene muy bien los movimientos amplios, el balanceo y el cabeceo de la carrocería pero puede resultar ligeramente seca e incómoda cuando se maneja rápido por carreteras con muchas imperfecciones.

Lo bonito llega en un tramo de curvas, lo probamos en el camino Pie Andino, rumbo a Chicureo, y este pequeño velocista se desenvuelve con total aplomo en curvas tanto rápidas como lentas y más encima su manejo es muy fácil y predecible. Entra muy buen en curvas, pero hay que dosificar bien el acelerador a la salida de estas ya que si acelera de golpe aparecen rápido las pérdidas de tracción, aunque son muy controlables (además tiene ESP de serie). La carrocería se inclina poquísimo e invita a disfrutar de una conducción rápida incluso con el ESP conectado (ya que permite cierto deslizamiento antes de actuar). En suma el Polo GTI es un deportivo estable, cómodo, fácil, divertido y agradable de conducir, en especial a altos ritmos. La combinación de su poco peso, potencia y un chasis que acepta todo es altamente recomendable. En contra su equipamiento muy justo.

VW Polo GTi 2009 Retrotest Rutamotor-3

LO BUENO:

  • Divertido de conducir
  • Frenos, plataforma
  • Motor excepcional en altas y bajas revoluciones
  • Espacio interior

LO MALO:

  • Alto precio
  • Equipamiento deficiente
  • Falta de climatizador
  • Radio deficiente
  • Exceso de asistencia de la dirección