Este 21 de julio se conmemora el Día Mundial del Perro, fecha que también sirve para revisar una práctica cada vez más habitual: cómo transportarlo correctamente en el auto. Aunque algunos viajan sueltos, sobre las piernas de un acompañante o incluso con parte del cuerpo fuera de la ventana, ninguna de estas opciones entrega una protección adecuada ante una frenada brusca o un accidente.
En Chile, las reglas específicas para su traslado se encuentran en el artículo 76 de la Ley de Tránsito 18.290. La normativa prohíbe transportar animales domésticos en los asientos delanteros y establece que, cuando viajen en la parte trasera abierta de una camioneta u otro vehículo similar, deberán ir suficientemente asegurados mediante arneses especiales.
La Ley de Tenencia Responsable de Mascotas, más conocida como Ley Cholito, aborda esta materia de manera general. Considera como parte de una tenencia responsable proporcionar buen trato, evitar sufrimientos y respetar las normas de salud y seguridad pública que correspondan. Sin embargo, no determina un sistema específico para llevar al perro dentro del habitáculo.

Aunque la legislación no obliga expresamente a utilizar un cinturón especial en los asientos posteriores, la alternativa más segura es emplear un arnés diseñado para el auto y conectado al cinturón de seguridad. No se recomienda sujetarlo directamente desde el collar, ya que la fuerza de una detención repentina se concentraría en el cuello.
En recorridos largos es recomendable planificar detenciones para que pueda beber agua, caminar y hacer sus necesidades. La temperatura del habitáculo debe mantenerse agradable y nunca se debe dejar al perro solo dentro de un vehículo estacionado, aunque la ausencia parezca breve.
En el marco de esta fecha, José Antonio Neme, embajador de Geely y reconocido por su apoyo al rescate de animales, también destacó la responsabilidad de trasladarlos correctamente «Quienes decidimos abrirle las puertas de nuestra casa a un animal rescatado sabemos que la adopción va mucho más allá de un acto de caridad del momento; implica transformar por completo nuestro entorno para darles la dignidad y el cuidado que realmente se merecen. Estoy gran parte de mi día en función de ellos, si no es con ellos directamente, a través de personas que los están cuidando mientras trabajo. En una rutina tan intensa como la mía, llegar al hogar y encontrar ese afecto incondicional te devuelve al eje y te demuestra qué es lo verdaderamente importante. Por lo mismo, resguardar su bienestar es una responsabilidad afectiva que también debe reflejarse en cómo elegimos transportarlos»
