¿Cuál es la peor pesadilla para un coleccionista de autos? Con certeza, que su preciada obra termine destruida o seriamente dañada. Pues es justamente lo que ha sucedido hace un par de días en el circuito de Laguna Seca, en California, donde un Mazda 767B -antecesor directo del laureado 787- se vio envuelto en llamas en pleno paddock, tras una tanda de giros. El auto de motor rotativo iba a exhibirse en la Monterey Car Week, algo que finalmente ha sido imposible.
La propia Mazda había anunciado a fines de junio que, junto con el citado 787 -ganador en 1991 de las 24 Horas de Le Mans- iban a estar presentes sus ancestros 767B de 1989 y 787 de 1990. El Mazda 767B que debutó en las 24 Horas de Daytona pesa apenas 800 kilos y monta un motor Wankel 2.6L de cuatro rotores, que desarrolla 630 Hp a 9.000 rpm, y que se parea con una caja manual de cinco relaciones. La tracción es al eje trasero.
En un comunicado de prensa, el equipo lamentó profundamente el incidente, pero valoró que ninguna persona resultara herida. «El auto es muy especial para cada miembro de nuestro equipo y para la historia. No estará en el evento Reunión, pero la historia no se acaba. El #203 será restaurado para volver una vez más«, dice el escrito publicado en Instagram. Por ahora la pérdida es dolorosa, puesto que Mazda construyó apenas tres ejemplares.
¿Qué te parece este lamentable hecho que se ensaña con la historia más rica de Mazda?
