La relación entre Nissan y Honda ha tenido más vueltas de las que ambos habrían querido. A fines de 2024 sorprendieron al anunciar que estudiarían una integración bajo una sociedad holding, pero el proyecto duró menos de dos meses. Las conversaciones se cerraron en febrero de 2025, luego de que Honda planteara tomar el control y convertir a Nissan en una filial, fórmula que terminó por hacer naufragar el acuerdo.
Aquel quiebre, no puso fin a la cooperación tecnológica que ya habían iniciado. Ahora, más de un año después, las dos compañías vuelven a encontrarse en un terreno bastante más acotado —y quizás por eso mismo más viable—: el desarrollo de la base electrónica y digital que utilizarán sus vehículos de próxima generación.

Según detallaron Nissan y Honda en un comunicado conjunto, el acuerdo considera establecer especificaciones comunes para varias unidades de control electrónico (ECU), junto con un sistema operativo para el vehículo y partes clave del software intermedio y de control. Todo esto se integrará en una nueva arquitectura eléctrica y electrónica que comenzará a incorporarse en modelos de ambas marcas a partir del 2029.
Aquí conviene hacer una precisión: no se anunció un auto desarrollado en conjunto. Tampoco significa que Nissan y Honda retomarán las conversaciones para fusionarse. Lo que compartirán será parte de la estructura invisible que permite gestionar los distintos sistemas del vehículo, desde las asistencias a la conducción y la conectividad hasta las actualizaciones remotas y determinadas funciones de control.
Eso es, justamente, lo que define a un SDV o vehículo definido por software. En lugar de que todas sus capacidades queden prácticamente cerradas al salir de fábrica, algunas pueden mejorarse o ampliarse mediante actualizaciones. Las ECU contempladas en el acuerdo incluyen computadores centrales de alto rendimiento y controladores por zonas encargados de administrar distintas áreas del auto.
Para ambas compañías, desarrollar esa base en conjunto permitirá reducir costos y acelerar los tiempos de investigación. No es un asunto menor: el software se ha convertido en uno de los principales campos de batalla de la industria, especialmente frente al avance de fabricantes chinos como BYD, que han ganado terreno con eléctricos e híbridos cargados de funciones conectadas.
La alianza incluso podría sumar a un tercer integrante. Mitsubishi Motors confirmó a Reuters que estudia incorporarse y que mantiene conversaciones con Nissan y Honda. Por ahora no hay modelos, inversiones ni proveedores anunciados, pero el acuerdo sí marca el paso más concreto que ambas han dado desde el fracaso de su fusión.
