Europa no solo está empujando a la industria automotriz hacia los autos eléctricos o con menores emisiones. También quiere cambiar la forma en que se fabrican los vehículos desde su origen. Y en esa línea, la Unión Europea completó el último trámite para adoptar una nueva normativa que obligará a los fabricantes a incorporar plástico reciclado en los autos nuevos que comercialicen durante los próximos años.
La meta es que, en un plazo de diez años desde la entrada en vigor de la norma, los vehículos nuevos utilicen al menos un 25% de plástico reciclado en su composición. Eso sí, el cambio será gradual. Antes de llegar a ese porcentaje, la industria tendrá una primera exigencia intermedia: alcanzar un 15% a los seis años.
La idea detrás de esta medida es avanzar hacia un modelo más circular, donde los materiales no se usen una sola vez para luego terminar como residuo, sino que puedan volver al proceso productivo.
Y aquí el cambio no es menor. Los autos actuales utilizan una gran cantidad de plásticos en parachoques, paneles interiores, revestimientos, soportes, aislantes y distintas piezas estructurales o decorativas. La nueva regla apunta justamente a que parte de esos materiales provenga de fuentes recicladas, reduciendo la dependencia del plástico virgen y mejorando el aprovechamiento de recursos.
Para los fabricantes, el desafío será importante. No se trata simplemente de cambiar un material por otro, ya que cada pieza debe cumplir exigencias de seguridad, durabilidad, resistencia al calor, desgaste y vida útil. En una industria donde cada componente está calculado al detalle, aumentar el uso de reciclados obligará a revisar procesos, proveedores y cadenas completas de producción.
La normativa también refuerza una discusión que viene ganando espacio en la industria: el ciclo completo de vida del automóvil. Durante años, el foco estuvo puesto principalmente en las emisiones del motor. Después llegaron los eléctricos, las baterías y la huella de fabricación. Ahora, Europa quiere ir un paso más allá y mirar también cómo se diseña, produce, usa y recicla un vehículo.
Aunque la medida nace en la Unión Europea, su impacto podría sentirse en otros mercados. Muchas marcas trabajan con modelos y plataformas globales, por lo que este tipo de regulaciones suele terminar marcando pauta más allá del continente.
