Autos clásicos

La historia de José Ortiz y su notable MG 1300 MK II 1971: “Es muy suave y este auto no se oxida”

La historia de José Ortiz y su notable MG 1300 MK II 1971: “Es muy suave y este auto no se oxida”

Contactamos a don José Ortiz, ingeniero mecánico de profesión, y un apasionado por este modelo. Lo entrevistamos en su amplia casa en Chicureo, donde se explayó en detalles sobre la particular y desconocida historia de este automóvil.

Don José nos cuenta que MG empezó a fabricar el 1300 en 1962 en Inglaterra, cuya primera generación conocida como Mark I, empezó a ser fabricada en distintos países: Australia, Bélgica, España, Italia y Sudáfrica. Chile gozaba por esos años de algunas exenciones tributarias, que permitía que las empresas pudiesen venir a instalarse y fabricar.

A inicios de los años setenta se privilegió la descentralización, es así como hubo plantas de ensamblaje en Arica, Iquique y Punta Arenas. La de Arica fabricó el MG, haciendo “hincapie” en la forma verbal, puesto que la carrocería de fibra de vidrio, del MG 1300 es producto nacional cien por ciento, con ingeniería chilena, los que se apoyaron en los planos del auto enviados desde la matriz inglesa. Este auto es íntegramente nacional. Nuestro país fue el único en el mundo, donde se fabricó con fibra, puesto que el resto usaba acero.

Su fabricación fue parte de un proyecto especial conocido como ADO16 (codificación interna para el MG1300) para que fuese comprado en las zonas costeras, donde ciudades importantes están expuestas a la corrosiva sal de mar. De ahí el eslogan empleado en su publicidad: “Este auto no se oxida”, que le daba identidad al modelo.

GRAN MANEJO GRACIAS A LA FIBRA DE VIDRIO

Al estar fabricado con fibra de vidrio, su peso aumentó entre 200 a 300 kilos (15% más pesada), totalizando 840 kilos, lo que de pasó hacía que la performance del auto mejorará en términos de ir más apegado al piso y tener una excelente estabilidad.

El MG 1300 Mark II se fabricó entre 1970 y 1974 en tierras chilenas en versiones  hatchback de tres y cinco puertas con un único nivel de equipamiento. “Se fabricaron alrededor de 3.600 unidades, de las cuales las últimas venían con un sistema eléctrico más moderno (el dínamo fue reemplazado por un alternador), mientras que a nivel mundial se fabricaron entre 150 mil a 200 mil unidades. Estaba orientado a un segmento medio alto. Se fabricaron repuestos como alternadores, motores de partida y componentes periféricos, menos las pastillas de frenos que son de un diseño muy especial (trapezoidal)”, nos indica.

EN CINCO COLORES

Eran comercializados en Santiago por MG, que también tenía sucursales en Iquique, Valparaíso y Concepción. Los colores eran sólo cinco: amarillo, azul, blanco, celeste y verde.

Nuestro primer auto familiar moderno fue un MG. De hecho puede considerarse dentro de los primeros Citycars, un auto compacto que rendía entre 12 a 14 km/l en ciudad. Su precio actual debiése estar dentro de los $10 a $12 millones de pesos. Don José nos comenta que este MG 1300 lo encontró abandonado en 2012 en un campo, operativo, pero sin frenos. Era muy usado para transitar por caminos irregulares debido a su particular suspensión hidrolástica con muelles hidráulicos. Tardó tres años en restaurarlo con la mayoría de sus partes y piezas traídas desde el extranjero.

Don José nos confidencia que de las pocos ejemplares que quedaban, los coleccionistas de MINI los usaron como donantes de motor para MINI 850, por lo que las carrocerías terminaban en botadero. Actualmente en Chile hay entre 4 a 5 ejemplares operativos, siendo el de don José, aquel que se encuentra en mejor estado.

Sobre su mantenimiento, nos comenta que luego de restaurarlo, le hace una mantención mensual de reapriete, cambio de aceite. En general es muy poco lo que se le hace. Su cuentakilómetros indica 20 mil kilómetros, puesto que lo usa a diario. Para ello cuenta con un completo dossier de manuales de partes y piezas, de servicio, en los que aprendió a realizar la carburación de sus dos carburadores de aceite. Otra particularidad que nos comenta su dueño, es que este MG 1300 sólo se alimenta con bencina de 97 octanos. De lo contrario no cuadra la puesta a punto.

Un amor por un auto que marcó una época en Chile. Restaurarlo en ese impecable estado demuestra la pasión por MG, que es imposible de olvidar.

Autos clásicos

Cabeza de tuerca desde que era un Citycar. Estudió periodismo para dedicarse seriamente al mundo motor. Japan Carslover, especialmente de Subaru y Toyota. Anhela tener una colección de autos tan grande como lo es su colección de catálogos.

Más en Autos clásicos

Volkswagen Fridolín (1964): El vehículo de reparto ideal

Raúl Fariasnoviembre 12, 2018

MG 1300 MKII 1971: Un coleccionista debe tener uno de fibra

Raúl Fariasoctubre 4, 2018

Concorso d’Eleganza Villa d’Este 2018: Suman más categorías de autos y motos históricas

Raúl Fariasenero 2, 2018

12º Encuentro Nacional de Citronetas y derivados en Curicó: Conoce a las “joyitas” y sus ganadores

Mauricio Carvallooctubre 31, 2017

XII Encuentro Nacional del Citroen 2CV: Curicó se llena de nostalgia y mucho color

Mauricio Carvallooctubre 26, 2017

Rally 500 Kilómetros Sport Clásicos: Ochenta históricos salen a competir

Mauricio Carvalloagosto 24, 2017

Un compañero inseparable: Conoce la historia de los motores

Christian Martinezagosto 24, 2017

Desde el TT a la F-150: Ford celebra 100 años de sus camionetas

Mauricio Carvalloagosto 11, 2017

Encuentro Mundial del Citroen 2CV: ¡Larga vida a la Citroneta!

Mauricio Carvalloagosto 10, 2017

Send this to a friend