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Más alegrías que penas: El día a día con un auto viejo

Más alegrías que penas: El día a día con un auto viejo

En estos casi 10 años escribiendo sobre autos en internet (más años que mi experiencia laboral “profesional”) he tenido prácticamente el mismo auto, un Subaru Legacy station wagon de 1996. Buen auto, buena marca, de una época en que los autos japoneses se hacían pensando en que serían dejados como herencia y tan sobrecalculados como el Columbia. Teóricamente éstos no presentan problemas, y las visitas necesarias al mecánico son escasas… hasta ahora.

El problema es que el auto fue comprado de segunda mano por mi papá cuando ya tenía como 8 años de uso, y durante un tiempo fue el auto principal de la casa: usado para viajes, vacaciones, y el día a día. Pero al tiempo después por trabajo le pasaron un vehículo, se dejó de salir de vacaciones, y el auto “principal” pasó a ser el “de respaldo”. Las mantenciones, salvo el cambio de aceite, pasaron al olvido, y como se usaba el otro auto, la urgencia o necesidad de mantenerlo al día desapareció. Hasta que lo empecé a utilizar.

Es algo así, pero con la pintura en mejor estado

Y claro, como buen auto japonés se movía como el primer día. Pero el paso del tiempo no fue en vano, y ya era hora de hacer algunas mantenciones mayores y cambio de piezas. Lo típico son piezas de desgaste, como pastillas de freno, balatas, neumáticos, aceites, las cosas esperables que se tienen que hacer. Pero el auto estaba cerca de los 200.000 km y con casi 20 años encima, por lo que la historia no sería tan sencilla. 

Leyendo en sitios de internet (Youtube ha sido mi mecánico de cabecera) y conversando con otros mecánicos todos parecen coincidir en algo: a los 200.000 kilómetros ó a los 20 años de antigüedad son las fechas de “caducidad” del vehículo, y como en mi caso se cumplían ambas condiciones, tenía la combinación ganadora para destruir la billetera. Verán, el kilometraje y antigüedad del auto están en el momento justo en que todo comienza a fallar y/o necesitar cambio. En un auto con 300.000 ya habría fallado todo lo que tenía que fallar  (o la mayoría, sobre todo lo caro). En mi caso tendría que empezar a arreglar y cambiar todo. Al menos en esa época aún era prácticamente todo análogo, y  sigue siendo relativamente fácil trabajar en él o arreglarlo (y los focos siguen siendo de vidrio, no se ponen amarillentos)

Todo a la vista, sin cubiertas que se ven bonitas pero que entorpecen cuando hay que buscar alguna de las (ahora) recurrentes fallas

Como dije, rodamientos y desgaste de frenos era esperable. Lo bueno es que son elementos puntales, relativamente simples de cambiar (al menos en frenos) y hay buena variedad de alternativos. También aparecieron las fallas troll: mangueras de aceite ya desgastadas y agrietadas por el paso del tiempo que empezaron a filtrar y dejar manchas en el suelo (que saludaba con odio todas las mañanas) por lo que cada mancha significaba levantar el auto, mirar abajo y buscar de donde venía esa. A la tercera manguera que había que cambiar opté por cambiar todas, tres idas al mecánico por mangueras era suficiente. 

El alternador también necesitó un overhaul completo (aunque esa era una falla que tenía de mucho tiempo antes que yo lo empezar a a utilizar, de esas con las que aprendes a convivir gracias al papel sobre el Check Engine) Todos los bujes de goma de la suspensión (y en realidad todos los elementos con gomas en la suspensión y dirección) era hora de renovarlos; aún tiene las bieletas traseras originales, el tren trasero está en la larga lista de pendientes. El sensor de detonación estaba partido y también fue cambiado, y varias válvulas menores necesitaban una mantención. 

“Pero si todavía sirve, un lavado con cera y pasa piola”

A nivel estético también necesita un retoque, a pesar de que la pintura se mantiene bastante bien (no se compara con la pintura de los actuales Subaru, antes le daban más pasadas y de mayor espesor) ya tiene los primeros globos sobre el capot, y uno que otro rayón en el resto de la carrocería, algo normal para la antiguedad en todo caso; los parachoques han sufrido como membrillo de colegial, pero como son plásticos vuelven a retomar su forma. El asiento del conductor necesita una retapizada, tengo que cambiar chapas (1 de 3 funciona, gracias a varios tipos que debieron ser abortados quisieron entrar y no de buena forma) pero en general estéticamente se mantiene bastante bien, gracias al buen cuidado y el guardado bajo techo.

El año pasado dediqué gran parte de tiempo y dinero en dejarlo a punto, por lo que el 80% de los arreglos se hicieron el 2016, pensando en que este año ya podría finalmente ocupar el auto tranquilamente para algo más que ir a comprar. Cerré el año con el arreglo “feo”: correa de distribución

Un cacho que era mejor dejárselo a alguien más

Menos mal que hice el cambio, porque la correa estaba en las últimas, con desgaste en la goma (además de endurecida por el tiempo y temperaturas, la correa debió tener unos 12 años más o menos) y con un piñón completamente trabado, la correa deslizaba encima. A pesar de que una ruptura sería una falla mala y cara, no sería tan terrible como pensaba en un principio, porque estos motores (EJ20) no se topan pistones con válvulas así que habría sido una reparación cara, pero no del tipo me-quedo-con-una-córnea-y-la-otra-a-Yapo.

Hecho eso ya podía circular tranquilo. Además coincidió que sacando el auto del taller le tocó cambio de aceite (cada 8.000 km) y el uso de un aceite mejor, filtro de aceite original Subaru, más un aditivo para regenerar retenes. Esto resultó en que el motor se sintió mejor, más apretado.

Cambiando los 4 neumáticos de una vez (la única foto real)

Sin embargo, nuevamente apareció una falla troll, esta vez de la bomba de agua. Esta vez asumo culpa, ya que no cambié la bomba de agua junto a la distribución, porque bueno, en ese momento no filtraba y el dinero sigue siendo un bien muy escaso. De todas formas he estado vigilando eso, y si bien gotea de vez en cuando, no es como para que me vaya a dejar sin agua en el circuito de refrigeración, y tampoco hay problemas de recalentamiento, así que probablemente quedará archivado entre las reparaciones “por hacer”

Me quedaba cambiar los 4 neumáticos (los “por mientras” llevaban puestos como 6 años) y finalmente estaría mecánicamente a punto. Aunque tiritaba la visa, aproveché una promoción de una tienda para comprar los 4 neumáticos de golpe con un 40% de descuento, por lo que salió menos de lo que tenía presupuestado, y al fin ya no andaría con los slicks. Finalmente el auto estaría casi a punto…

JÁ!

¿Les ha pasado que alguna vez en la vida sienten que falta poco para terminar y quedar libre de problemas,  y cuando tienen la meta a la vista la vida les hace un Surprise Motherf*cker junto a un certero gancho al hígado? 

A la vuelta de vacaciones (una semana fuera de la zona, en que el auto se mantuvo prácticamente estacionado en el garage) a la primera encendida del auto un ruido salvaje aparece de la nada, tirando al suelo mis expectativas de que el auto “estaba listo”. Todos los niveles están bien, no hay manchas en el piso, no se ven filtraciones tampoco entre empaquetaduras, y el ruido no proviene de la caja. Lo malo es que el ruido al parecer proviene desde dentro del motor, es el típico ruido de roce entre metales (como rodamientos malos) y tiene relación con el corazón mismo del motor, ya que suena apenas se enciende el motor, sin que se esté desplazando el auto, y eso es lo que tiene la tarjeta de crédito el alma en un hilo, porque puede significar palabras mayores, como destapar o desarmar motor. 

FFFUUUUUU

Pero gracias al pulento mis temores estaban lejos de la realidad, ya que lo que fallaba era un rodamiento de polea del compresor del AC, que a través de la manguera traspasaba las vibraciones hacia la cabina y hacía que sonara como si el final estuviera cerca. Ahora nuevamente toca esperar a fin de mes, y si es que no falla otra cosa, revisar la lista de los “pendientes” y ver cual se puede hacer (acorde al presupuesto). Al menos paga el mínimo por el permiso de circulación, algo es algo. 

El usar un auto viejo tiene esos problemas, que aunque se vea espectacular por fuera, tienes que asumir que sí o sí deberás invertir en cambio de piezas, y si eres como yo (medio quisquilloso en ese sentido, me gusta que funcione bien y no a medias) las reparaciones o reemplazos de elementos será algo recurrente. Incluso con poco kilometraje, el tiempo no perdona y mata los elementos de goma, por lo que tendrás que cambiarlos de todas formas (hasta los neumáticos es recomendable cambiarlos cada 5 años aunque tengan poco kilometraje, porque pierden elasticidad y adherencia de la superficie)  Por eso siempre que me preguntan digo que si tienes un presupuesto acotado para comprar un auto, tienes que dejar un porcentaje para las reparaciones más inmediatas que tendrás que hacerle. O bien, puedes ignorar todas las advertencias, volver a pegar la huincha aislante sobre el Check Engine, y seguir utilizando el auto hasta que muera, total aún hay algunas personas que al preguntarle cuando fue la última vez que cambiaste aceite te responden “¿se cambia?“.

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Ingeniero de profesión, periodista fierrero de hobby. Desde Concepción sumando años de circo en el mundo motor.

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