A capacidad máxima el Bugatti Chiron puede llegar a los 489 km/hora

por Don Ruta

El Bugatti Chiron llegó como el reemplazo del Veyron, para marcar una nueva era en el segmento de los superdeportivos con esteroides, y ser un nuevo punto de referencia para quienes quieran diseñar y fabricar el deportivo más potente del mercado, tal y como lo fue le Veyron durante la década pasada, y el McLaren F1 antes. Pero hasta ahora no se sabía con certeza cuales eran las capacidades máximas del Chiron.

El vehículo de producción tiene la velocidad máxima limitada electrónicamente a 420 km/hora, lo que es ridículamente más que aceptable para un vehículo de producción masiva, y que siendo optimista, menos del 50% de la producción llegará algún día siquiera a marcar más de 300 km/hora en el velocímetro. Pero la velocidad máxima a la que podía llegar este nuevo desarrollo seguía siendo un misterio. El piloto británico Andy Wallace (teste oficial de la marca, además de ganador de Le Mans entre otros logros en su currículum) fue el encargado de llevar al límite a una versión de casi producción del Chiron, que tenía como diferencias neumáticos Michelin especiales (que no se destrozarían en 5 minutos al llegar a esas velocidades) y un cambio en la cola, que fue levemente alargada y no lleva el freno de aire ni aerodinámica móvil, sino que una leve cola de pato fija para mejorar la resistencia al viento. Por dentro se retiró el asiento del pasajero y se agregó una jaula de protección. Dicen que también dejaron una caja con una pistola y muchas municiones, por si viajaba en el tiempo y llegaba al planeta de los simios, pero no lo tenemos 100% claro.

Claramente no era una unidad 100% stock, pero es posible que estos cambios se vean en una versión especial para celebrar el récord, ya que tras una serie de vueltas y pruebas, junto además al favor climático, logró marcar un récord de 490 km/h según Wallace, pero la telemetría marcó “solo” 479 km/h, superando así la barrera de las 300 mph, el nuevo número mágico de velocidad máxima. Pero esto casi no era novedad para Wallace, ya que era su tercer récord de velocidad máxima que establecía, ya que antes lo había hecho con el McLaren F1 y con el Jaguar XJ220.

Estamos claros que para el 99.999% de la población esto es un récord inútil, al nivel de la cazuela o el calcetín tejido más grande del mundo; sin embargo, el reto técnico para lograr esto fue enorme, y se puede recuperar mucha información para desarrollos futuros. Por ejemplo, según Wallace, el girar a velocidades superiores a 480 km/h fue todo un reto, ya que el efecto de giroscopio hacía muy pesada la dirección. O el hecho que cada neumático Michelin Pilot Cup 2, fabricados especialmente para la ocasión, tuvo que ser radiografiado para corroborar que las bandas metálicas no estuvieran en contacto una con otras, ya que a esa velocidad los neumáticos estarían girando a más de 4100 rpm, y eso podría haber generado calor dentro del neumático, con efectos presumiblemente devastadores.