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Ford Focus RS 2.3L Ecoboost AWD: Especie en extinción

Ford Focus RS 2.3L Ecoboost AWD: Especie en extinción

Esta semana les queremos traer una prueba especial, que no será de un modelo de calle común, como podría ser el conocido Focus de la marca del ovalo azul, sino una variación extrema de este que lo convierte  en una versión tan especial como escasa: Un “hot hatch” como los de antaño, con su explosivo motor turbo de 350 Hp, caja manual de seis velocidades y una particular tracción en las cuatro ruedas.

Creo que como amante tuerca, había leído, visto videos y soñado con poder probar este Focus RS, oportunidad que llegó gracias a Ford Chile, y se trató de un hermoso modelo en color Blanco Invierno, y que personalmente encuentro una excelente combinación entre deportividad y elegancia. Claro que el azul eléctrico es su color más vistoso, pero para el que busque un poco más de sobriedad, el blanco supera a este y al negro absoluto.

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FORD FOCUS PRECIOS MAYO DE 2018:

  • Focus 2.0L AT SE CLP $11.840.000
  • Focus 2.0L AT Titanium: CLP $14.790.000
  • Focus RS 2.3 Ecoboost 6MT: CLP $26.990.000 (nuestro test)

La historia de los modelos RS, se remonta desde el deportivo Sierra RS Cosworth, un modelo que si bien era algo mayor en tamaño que el Focus, fue la primera colaboración entre la marca y el preparador Cosworth en un modelo de calle masivo, donde su modelo más deportivo ya contaba con un motor turbo de 2.0 litros y sobre 200 caballos de potencia. Luego vendría el Escort RS Cosworth, que ya es pariente más directo de la familia Focus por tamaño, y que al igual que el Sierra RS Cosworth estaba pensado en ser una base para el rally mundial.

Desde la primera generación del Focus como tal, ya comenzó la saga RS, aunque inicialmente no era tan extremo, con tracción delantera y un motor turbo de 2.0 litros con 215 caballos. La segunda generación en cambio ya subió la cilindrada hasta los 2.5 litros, con una potencia de 305 Hp y de 350 Hp en la extrema RS500, uno de los tracción delantera más potente del mundo. En esta tercera generación, el motor baja a 2.3 litros de su Ecoboost, manteniendo los 350 Hp del RS500, pero ahora junto a un sofisticado sistema AWD.

DISEÑO DEPORTIVO, NO EXAGERADO

Comenzando por su diseño exterior, hay que decir que es donde más se ha variado frente al Focus “normal”. Su frontal es agresivo, con una gran toma de aire con las letras RS en azul al lado del conductor, otra toma de aire baja, con un faldón bastante prominente y dos neblineros verticales en los costados. Las luces principales son de Bi-xenón con sistema activo que sigue a las curvas.

El lateral destaca sus hermosas llantas de 19 pulgadas de color negro, calzando unos deportivos neumáticos Michelin Pilot Super Sport 235/35Z19, y que dejan ver sus enormes frenos firmados por Brembo, con calipers de color azul. Para coronar esta silueta, cuenta con un vistoso alerón superior con la inscripción RS, pero que realmente no se ve exagerado ni poco elegante. Hay otros competidores que si pecan de este exceso, como el Honda Civic Type R, que no llega aún a nuestro país.

Su parte trasera mantiene las líneas deportivas, con el ya mencionado alerón superior, que desde atrás se aprecian dos anclajes de color negro, que lo hacen parecer de mayor tamaño. La parte baja a su vez, cuenta con un gran difusor de color negro, que cuenta con dos salidas de escape, una a cada costado, el que por cierto entrega un sonido realmente hermoso, sin ser exagerado. Cuenta con una necesaria cámara de retroceso, pero no incorpora sensores ni delanteros ni traseros, algo que sería muy útil dado lo prominente de algunas piezas.

UN INTERIOR POCO PERSONALIZADO

Ingresando a su interior, es donde quizás sentiremos algo menos de tratamiento deportivo. Si, efectivamente tenemos unos fabulosos asientos deportivos firmados por Recaro, muy envolventes y cómodos como un guante, unos medidores auxiliares en la parte alta de la consola central, una cada vez más escasa palanca de cambios manuales, y un volante firmado por RS con costuras azules, pero el resto es casi directamente sacado de un Focus común y corriente.  De hecho, tiene algunas cosas menos que la versión Titanium, aunque preferiría un interior más deportivo que con más lujo.

El tablero de instrumentos  es prácticamente calcado a un Focus tradicional, si no fuera por los colores del tacómetro y porque el velocímetro marca hasta los 300 km/h. La pantalla central es la misma y no ofrece mayor información deportiva, que si encontramos en un Mustang, por ejemplo. La habitalidad es igual a un Focus normal, lo que es bueno y malo. No es el más amplio del segmento, pero para ser un deportivo extremo, ofrece una practicidad muy buena con sus cuatro puertas y excelente maletero.

Su equipamiento de seguridad y confort es muy completo, desde su pantalla central de ocho pulgadas con sistema SYNC, sistema de audio con 10 parlantes, Bluetooth, sunroof eléctrico, tapiz de cuero, asiento del conductor eléctrico, climatizador dual, pedales deportivos, control crucero, iluminación ambiental, airbags frontales, laterales, de cortina y rodilas, por mencionar lo principal.

UN TREN MOTRIZ EXTREMO

Pero donde realmente veremos los mayores cambios, es en su motor y chasis. Desde que abrimos el motor, veremos su motor de 2.3 litros Ecoboost firmado por Ford Performance, el que entrega una potencia de 350 Hp a 6.000 rpm, y un torque de 475 Nm a 3.200 rpm, que se acopla a una transmisión manual de seis velocidades y se transfiere a las cuatro ruedas a través de un avanzado sistema AWD ajustable. Esto en conjunto con su control de partida, permite alcanzar los 100 km/h desde parado en 4.7 segundos y continuar así hasta alcanzar los 266 km/h según el fabricante.

El chasis ha sido igualmente trabajado, ofreciendo cuatro modos de manejo (Normal, Sport, Pista y Derrape), los que modifican diversos elementos del automóvil, como la dirección, los amortiguadores, la válvula de escape, el sistema Advance Track y el sistema AWD. Los frenos también han sido fuertemente revisados, con unos discos delanteros de 13,8” firmados por Brembo y traseros de 11,9” con caliper sencillo. Los neumáticos ya los comentamos, y son unos deportivos Michelin Pilot Super Sport, de excelente agarre.

Pero no sacamos nada con tener muchos elementos de primer nivel, si en conjunto no están bien adaptados al modelo. En el caso del Focus RS, cada uno de estos elementos conlleva un plus en el comportamiento deportivo de este HotHatch, y que veremos más adelante que se traducen en un modelo realmente bien desarrollado, que invita a manejar y disfrutar.

CON PERSONALIDADES MÚLTIPLES, ALGO ÁSPERO

Desde que encendemos su motor con un solo botón, escuchamos el primer rugir de este colosal motor de 2.3 litros. Nos envuelven sus hermosas butacas deportivas, las que podemos ajustar junto con el volante, para encontrar la mejor posición de manejo. La posición en general es muy buena, y a diferencia de algunos deportivos extremos, no se siente que vamos pegados al piso ni que nos van a pasar por encima en cualquier momento. La visibilidad es buena en todas las direcciones, aunque en ciertas maniobras, se extrañan los sensores de estacionamiento, que nos ayudarían a cuidar su hermosa carrocería.

Engranamos primera y comenzamos el manejo. Comenzamos en modo normal y hay que decir que nos parece que la suspensión ajustable hace su trabajo, ya que ayuda a filtrar bastante de lo que ocurre bajo nuestro, dentro de los límites de un modelo deportivo con llantas de 19 pulgadas y neumáticos de perfil 35. El manejo es algo áspero, pero no tan duro como nos imaginábamos, lo que se agradece en un manejo diario.

Su motor esta siempre dispuesto a subir rápidamente de vueltas y el sonido que entrega es realmente un placer para los oídos. El torque máximo se encuentra casi desde las 2.000 RPM hasta las 4.500 vueltas, lo que ayuda a no tener que hacer muchos cambios de marcha en un manejo tranquilo. La recuperación en casi cualquier velocidad es sorprendente, y aunque vayamos en sexta, si apretamos el acelerador a fondo, sentiremos su gran potencia.

De su consumo, la verdad es poco relevante en un modelo como este, el que homologa 7,7 km/l en ciudad y 12,6 km/l en carretera, algo difícil de lograr en condiciones reales de manejo. Logramos cerca de 6.5 km/l en ciudad, con aceleradas intermitentes, pero utilizando autopistas, logramos subir el promedio a casi 9 km/l, aunque reconociéndolo, nadie se preocupara de este ítem, solo de disfrutar la potencia de su motor. 

Ya colocando el modo Sport, vemos que comienza a sentirse aun más deportivo, con un escape que cambia de tono, una dirección que se endurece y una curva de motor más agresiva. En el modo Pista, ya tenemos una configuración mucho más extrema, que está pensada solo en ambientes cerrados y seguros como una pista, ya que no solo desconecta parcialmente el control de estabilidad, endurece la suspensión y transmite más potencia al eje trasero, lo que posibilita algo de manejo más entretenido y con sensación de tracción trasera. Toda una maravilla y que cambia drásticamente de un perfil subvirador típico de un tracción integral o delantera hacia un comportamiento sobrevirador, más propio de las tracciones traseras y motores de mayor potencia.

Para el extremo de esta característica, se puede seleccionar el modo Derrape, el que entrega aun más potencia al eje trasero, junto con ajustes específicos del sistema de control de estabilidad, que propician un derrape de la parte trasera, siempre que estemos en las condiciones correctas y que el conductor sepa realmente lo que hace, sino podría desencadenar un accidente grave.

La verdad es que la personalidad de este Focus RS se destapa completamente, vayamos en el modo que sea, cuando conducimos por curvas y más curvas, donde realmente saca a relucir lo mejor de su calibración de chasis, con un agarre realmente impresionante, que transmite una elevadísima seguridad y que también entrega un tremendo disfrute al volante. Debo decir, que hace tiempo que no me entretenía tanto manejando un auto.

Los tacos pasan sin problemas (si, es algo cansador el embrague deportivo) y la sonrisa asoma nuevamente apenas se despeja un poco y podemos acelerar para escuchar su hermoso sonido. Lo suyo son las carreteras con curvas, caminos secundarios, y sobre todo, una buena pista de carreras, donde saca a relucir lo mejor de sí y podremos liberar toda la potencia disponible, y conducirla como realmente debe ser: con una buena y precisa caja manual.

Cuesta encontrarle puntos bajos, fuera de los ya mencionados de equipamiento o falta de diferenciación interior, pero lo cierto es que cada kilometro recorrido nos hace enamorarnos cada vez más de este deportivo en traje de hatchback. No será el mejor terminado, ni el más equipado, ni el más cómodo para el día a día. Pero la sonrisa y la grata sensación que nos deja cada vez que lo pilotamos, vale la pena cada peso de este especial modelo de Ford. Lo único realmente malo, fue tener que devolverlo.  ¿Qué opinas?

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@gabobaeza

Ingeniero Civil Industrial de profesión, tuerca de corazón desde mi primer auto a pedales. Deportista part-time y bueno para viajar. Aficionado al todo terreno y a todo lo que incluya aire libre

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